BookStyle | Guía de lujo en Barcelona y Madrid
       

Palacios y Monasterios de la Comunidad de Madrid

Julio 2013 | Lugares | Madrid

Recorrer la Comunidad de Madrid descubriendo sus palacios y monasterios es un paseo por la historia, recuperada para el goce de los sentidos.
Palacio Real de Aranjuez
Palacio Real de Aranjuez
Monasterio de la Inmaculada Concepción, Loeches
Monasterio de las Bernardas, Alcalá de Henares
Monasterio de las Bernardas, Alcalá de Henares
Palacio Real en El Pardo
Palacio Real, en El Pardo
Real Monasterio y Palacio de San Lorenzo del Escorial
Real Monasterio y Palacio de San Lorenzo de El Escorial
Monasterio de Santa María del Paular, Rascafría
Monasterio de Santa María del Paular, Rascafría

El término “palacio” tiene un innegable origen clásico; procede etimológicamente del Monte Palatino, una de las míticas siete colinas de Roma. Aquél era el lugar en el que residía el poder imperial en contraposición a ese otro Monte Capitolino donde lo hacían el Senado y los núcleos religiosos de la clásica ciudad de la península italiana. Desde un momento temprano se asoció la idea de palacio con la de gobierno. Pero es en Francia donde encontramos la verdadera dimensión del término “palacio”. En aquellas tierras, el palacio se diferenció siempre de modo nítido del castillo, por la condición urbana del primero frente a la rural del segundo.

Por su parte, el monasterio -valga también el término de convento- equivale al conjunto de edificios donde viven personas entregadas a la vida religiosa en comunidad y que normalmente suele responder a una estructura muy precisa de acuerdo con las reglas de la Orden que lo ocupa o del monacato cristiano en general. Es, por tanto, la dimensión religiosa la que envuelve a la arquitectura monacal en su austeridad inicial que, pese a los marcados contrastes artísticos que envolvieron sucesivamente a las facturas arquitecturales, continuó presidiendo la imagen definitiva y externa de estos centros.

Ahora bien, los palacios y los monasterios constituyen en sí mismos la representación de un momento histórico y cultural concreto. Uno y otro les dotan de su sentido inicial, pero también de ese otro sentido, más lúdico tal vez, que los ha convertido en joyas arquitectónicas destinadas al deleite visual y sensual que hoy, al paso de los años, ostentan.

Estas rutas ofrecen una visión especial de un amplio desarrollo histórico, artístico y cultural en el que, a modo de crisol, se reúnen siglos de la más genuina historia madrileña y de la Humanidad.

ARANJUEZ | Palacio Real

Los orígenes del Palacio Real de Aranjuez se remontan al año 1561, cuando Felipe II ordenó su construcción al arquitecto Juan de Herrera. Bajo los Austrias se edificaron la capilla, la torre sur y parte del cuerpo central. El palacio sufrió graves incendios en los años 1660 y 1665, pues buena parte del edificio era de madera. La estructura actual es del período borbónico. Felipe V ordenó su trazado en 1717.
La ornamentación del gran edificio es de ladrillo visto con zócalos, ángulos, cornisas, marcos de ventana, balcones y puertas en piedra de Colmenar.
En su interior se guardan pinturas de Lucas Jordán, Vicente López y Esquivel, entre otros. Muebles de diversos estilos, colecciones de relojes, lámparas y esculturas ofrecen una idea de la importancia que los sucesivos reyes dieron a este palacio.
Merece destacar por su interés, que por sí sola merece la visita a este palacio, la Saleta de Porcelana, que fue la predilecta de Carlos III, modelada casi en su totalidad por Giuseppe Gricci. Sus muros y bóvedas están recubiertos con grandes paramentos de porcelana, atornillados a un armazón de madera invisible. Fue valorada como la obra maestra de la Fábrica que en 1760 ordenó construir en el Buen Retiro el rey Carlos III.
 
LOECHES | Monasterio de la Inmaculada Concepción

Este monasterio, la mayor joya histórico-artística del pueblo de Loeches, fue fundado en 1640 por el valido del rey Felipe IV, es decir, el Conde-Duque de Olivares. Desde entonces ha albergado el panteón familiar de sus descendientes; actualmente, la duquesa de Alba y su familia.
El monasterio es de estilo barroco. Su fachada se atribuye a Alonso Carbonell, arquitecto del “Casón del Buen Retiro”, y se asemeja mucho al de la Encarnación de Madrid. En su tejado se impone el punto más alto del monasterio: un chapitel empizarrado, bajo el cual se encuentra una gran cúpula. Los techos de la iglesia están ricamente ornamentados también al estilo barroco.
El altar presenta unos grandes frescos de Fernando Calderón, que recuerdan el estilo de Miguel Ángel. Frente al altar hay una tribuna de hierro forjado, que antiguamente se comunicaba con las estancias privadas del Conde-Duque, realizada para que pudiera oír misa en sus últimos días. Desde su fundación, este convento alberga una comunidad de monjas dominicas, dado que el Conde-Duque era descendiente de Sto. Domingo de Guzmán. Los ricos patronos del monasterio le dotaron de variadas riquezas, como una valiosa colección de cuadros de Rubens, Bassano, Veronés, Tizziano, Tintoretto y quizás alguno de Miguel Ángel. La invasión francesa de 1809 se apoderó de estas pinturas y se cree que la mayoría están hoy en el museo del Louvre en París.
 
ALCALÁ DE HENARES | Monasterio de las Bernardas
Las trazas de este excepcional templo barroco se las debemos al arquitecto Juan Gómez de Mora autor, entre otros, de la Plaza Mayor de Madrid y el Panteón de Reyes de El Escorial. En la construcción de la iglesia sorprende su soberbia cúpula oval, la mayor en su género hecha en España. El conjunto se ve acompañado de una rica colección de cuadros, obra del maestro italiano Angelo Nardi. Si hay algo que no hay que dejar de visitar es el bello Museo conventual en el que pinturas, esculturas y los rincones de la vida más íntima de las monjas, como son la celda de la fundadora y la cocina, se mezclan con la mágica visión de la iglesia desde el balcón central.
Es de destacar el Arca de Plata y Ébano de Carlos V, mandada realizar por su hijo Felipe II con bellos repujados que representan escenas victoriosas del emperador.
El sillón del cardenal Sandoval es una pieza única en su género en la que se mezcla la ebanistería con la joyería, enriqueciéndose la pieza con la incrustación de cristales de roca decorados como si fueran piedras preciosas. Y por último, el facsímil de la Biblia Políglota Complutense situado en el museo, convierte a este lugar de Alcalá en el más accesible para conocer y observar esta obra magna de la tipografía universal.
 
EL PARDO | Palacio Real
Los orígenes del Palacio del Pardo hay que buscarlos en la Casa Real que Enrique III mandó construir en esos terrenos en 1405. Fueron la afición de Carlos I por la caza y la cercanía del Monte del Pardo las causas que impulsaron al rey a construir un palacio de dos plantas, como lugar de recreo y descanso, en el lugar que ocupaba el primer edificio. El Palacio sufrió un incendio en 1604, en el que resultaron destruidas muchas de las valiosas colecciones que albergaba. Bajo el reinado de Carlos III alcanzó su mayor esplendor, al convertirse en residencia de invierno de la familia real y llevando a cabo nuevas ampliaciones y mejoras. El palacio se decoró y amuebló de acuerdo al gusto neoclásico de la época, a la manera francesa, con series de tapices encastrados en los paramentos, todos ellos de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, entre los que destaca la serie de Goya que puede contemplarse en el comedor.
Durante la Guerra Civil española sirvió de sede a las Brigadas Internacionales, sufriendo las consecuencias de la contienda. Al finalizar la guerra se convirtió en la residencia oficial de Francisco Franco durante cerca de 40 años. En 1976, el rey Juan Carlos I lo convirtió en un museo de puertas abiertas, y es residencia de los Jefes de Estado que visitan oficialmente España. Así mismo, se celebran en él numerosos actos oficiales y protocolarios: cenas oficiales, recepciones, entregas de premios, conciertos...
 
SAN LORENZO DEL ESCORIAL | Real Monasterio y Palacio
Considerada la octava maravilla del mundo, esta monumental obra de Juan de Herrera crearía escuela, hasta el punto de que, desde entonces, se denomina ‘herreriano’ al tipo de arquitectura representada por este edificio.
Juan Bautista de Toledo inició su construcción en el año 1563 y, tras su muerte, Juan de Herrera la continuó hasta su culminación en 1584. Fue concebido por el rey Felipe II como panteón real, palacio y monasterio y, para la elección de su emplazamiento fueron consultados canteros, astrólogos, teólogos y arquitectos. Recibió el nombre de San Lorenzo en conmemoración de la victoria en la batalla de San Quintín, ocurrida el día de este santo. 
La grandiosa basílica que ocupa el centro del edificio es de cruz griega y con una gran cúpula central. Allí es donde el pueblo seguía los oficios religiosos, reservándose el interior para la aristocracia y la realeza. Arquitectónicamente sorprende la bóveda plana que sostiene el coro alto. La capilla mayor fue diseñada para albergar bajo ella la cripta de los sepulcros reales. Carlos II aportó el retablo de la sacristía, presidido por la obra maestra de Claudio Coello. Su ubicación en el interior del edificio es una de sus originalidades arquitectónicas, con las ventanas talladas geométricamente, sin molduras ni cornisas.
La biblioteca encierra uno de los fondos bibliográficos más valiosos del mundo, con cerca de 45.000 impresos de los siglos XV y XVI y más de 5.000 manuscritos árabes, latinos y castellanos. Felipe II era un gran amante de la naturaleza, por lo que los jardines juegan un papel fundamental en todo el entorno del edificio. Los Jardines de los Frailes son los únicos que pueden visitarse.
 
RASCAFRÍA | Monasterio de Santa María del Paular
Se encuentra situado en uno de los parajes más hermosos de la Comunidad de Madrid, en pleno Valle del Lozoya, junto a la Sierra de Guadarrama, en el término de Rascafría. Aunque se sabe que las obras se iniciaron en 1390, no parece que avanzaran mucho hasta casi un siglo después, cuando toma la dirección el arquitecto Juan Guas, quien, durante la época de los Reyes Católicos, construye el atrio de la iglesia, las portadas góticoisabelinas y, posiblemente, el retablo de alabastro del presbiterio de la Capilla del Sagrario.
El conjunto monástico del Paular es amplio, de ordenación aparentemente confusa y en él se concentran cuatro estilos muy importantes del arte español: gótico, barroco, renacentista y flamenco. La iglesia del monasterio es de una sola nave y de moderadas dimensiones. Lo más notable es el retablo de alabastro que cubre la cabecera y que pertenece a la segunda mitad del siglo XV, con influencias flamencas y renacentistas. El claustro es de grandes dimensiones, obra también de Guas. 
El monasterio fue durante varios siglos el centro de la vida económica del valle, merecedor de privilegios especiales concedidos por diversos monarcas. Con el papel de su Molino de los Batanes se editó la primera parte del Quijote y su piscifactoría proveía la mesa de los reyes. Actualmente es un hotel.

 

AÑADIR COMENTARIO

0Comentarios