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Cambio permanente. Arquitectura para los nuevos tiempos

Febrero 2018 | Lugares | Madrid

Pasear para conocer una ciudad y mirarlo todo. Alzar la mirada hacia las cornisas de los edificios; entrar en un portal cualquiera. Sentirse parte del ajetreo cotidiano.
  • Centro MediaLab Prado. Langarita-Navarro Arquitectos | © Luis Díaz Díaz
  • Desert City. Jacobo García-Germán Arquitectos | © Miguel de Guzmán, Rocío Romero
  • Restaurante Ojalá. Andrés Jaque/Office for Political Innovation | © Miguel de Guzmán, Rocío Romero
  • Fundación Telefónica. Moneo Brock Studio | © Luis Asín
  • Centro MediaLab Prado. Langarita-Navarro Arquitectos | © Miguel de Guzmán
  • Madrid Río. Burgos y Garrido Arquitectos | © Ana Müller

Texto | Celia Armenteras
Fotos | Ana Müller, Belén Moneo, Luis Asín, Luis Díaz Díaz, Miguel de Guzmán y Rocío Romero

 

En Madrid no hace falta el mar. Para desconectar basta sumergirse en las calles, anchas o estrechas, por las que cientos de personajes literarios han transitado. Ir descubriendo plazoletas y parques, entrar en galerías de arte, en mercados, en bares y restaurantes. En los muchos barrios que tiene Madrid se puede asistir a conciertos, museos, jardines, cines y centros culturales. O no ir a nada y mirarlo todo. Observar los edificios, los viejos y los nuevos; entrar y salir. 

Un pequeño recorrido por la arquitectura contemporánea de Madrid ilustra muy bien la sensibilidad de los arquitectos y urbanistas, el arte que a menudo se da en la arquitectura, el respeto por lo que en otros tiempos hicieron otros arquitectos, el compromiso por el medio ambiente y, sobre todo, la belleza.


Media Lab Prado 
El antiguo edificio de la Serrería Belga (ubicado junto a Caixa Forum, en el triángulo cultural del Prado) ha sido intervenido por Langarita-Navarro Arquitectos para albergar la sede del Centro Medialab Prado, un espacio creado para la producción, investigación y difusión de la cultura digital en un ámbito en el que confluyen el arte, la ciencia, la tecnología y la sociedad. Frente al modelo tradicional de exhibición este espacio promueve la producción como proceso permeable, el desplazamiento de la figura del espectador al de actor o la figura del mediador a la de facilitador de conexiones. La Serrería Belga fue construida en varias fases por el arquitecto Manuel Álvarez Naya en los años 20 del siglo pasado, y es una de las primeras arquitecturas madrileñas en las que se empleaba el hormigón armado. La intervención es un ente ligero y articulado, con un cierto aire pretecnológico, que infiltrado en el edificio permite una amplia capacidad de transformación. En definitiva, esta obra es una coexistencia de contrarios que ha permitido pensar la región intermedia entre interlocutores, no como un producto consumado sino como un proceso abierto, versátil y activado por los usuarios.


Desert City

Proyectado por el arquitecto Jacobo García-Germán, y un poco alejado del barullo de la gran ciudad, Desert City es un complejo multifuncional dedicado a la celebración de las plantas xerófitas –plantas que necesitan muy poco agua para vivir– y a la producción de toda una cultura de intereses y acontecimientos relacionados con estas singulares especies. De arquitectura ligera, casi imperceptible, Desert City alberga un gran jardín, un invernadero, tienda, cafetería, espacios de I+D, donde se puede ir a disfrutar de un paseo, conferencias, talleres y exposiciones. Un oasis de 4.560m2 en superficie construida y 3.200m2 de urbanización y paisajismo. 


Restaurante Ojalá

En Malasaña, un barrio céntrico que fue lugar de encuentro de músicos y artistas durante la Movida madrileña en los años 80, y que ha mantenido su encanto gracias al ambiente animado que se da en las calles, bares, tiendas y librerías, el arquitecto Andrés Jaque/Office for Political Innovation, ha creado el diseño del restaurante Ojalá, que responde a la diversidad social del barrio, y como él, está conformado por una serie de espacios en los que la arquitectura promueve relaciones diferentes con el clima, el mobiliario, la posición respecto a otras personas y la aparición y acceso a comida y bebida. Un invernadero abierto a la calle, una gran mesa compartida por clientes y camareros, gradas que fomentan la conversación informal con desconocidos y hasta una playa artificial, escenificación de un día a día hedonista. Ojalá resulta ser un espacio de libertad, inesperado como un sueño. 


Fundación Telefónica

En la parte más alta de la Gran Vía madrileña se levanta el edificio Telefónica, primer rascacielos que se construyó en España, en 1930. Hoy en día este edificio alberga en sus cuatro primeras plantas los salones de la Fundación Telefónica, institución cultural en la que Moneo Brock Studio, en colaboración con Quanto Arquitectura, ha desarrollado un proyecto museístico de 4.450 m2. La naturaleza histórica del edificio y las opacas relaciones que existían entre los espacios designados para albergar el proyecto inspiraron la creación de una zona central y abierta que conectase los espacios expositivos entre sí y con la calle. Para ello se abrió un atrio en los forjados existentes y se insertó una gran escalera helicoidal cuyas formas esculturales se extienden hasta los vestíbulos de circulación, lo que crea una sensación de fluidez a través del espacio público. Las galerías de exposición se encuentran en los lugares que antiguamente albergaban las centralitas telefónicas de toda España, ahora despojadas de todo lo accesorio y solo dejando a la vista los pilares originales. La estructura del techo se cubre con una malla suspendida para no ocultar la belleza original e intrínseca del edificio. (Calle Fuencarral, 3)


Madrid Río
Madrid Río es, probablemente, uno de los proyectos de espacio público más ambiciosos construidos recientemente en Europa. En 2003, el Ayuntamiento de Madrid decidió soterrar el tramo del primer gran anillo de circunvalación de la ciudad que discurría sobre las márgenes del río Manzanares a lo largo de seis kilómetros, y cuya construcción, hace 30 años, supuso la desaparición de los vínculos entre la ciudad y su río, que quedó aislado, inaccesible e invisible. 

El equipo dirigido por Ginés Garrido y formado por las oficinas Burgos & Garrido Arquitectos, Porras La Casta, Rubio & A-Sala y West 8 ganó el concurso internacional convocado en 2005 para la realización del proyecto de espacio público sobre la superficie que liberó el soterramiento de la autopista. El proyecto conecta la ciudad de Madrid con los valiosos paisajes exteriores que la circundan y así, el río Manzanares se ha transformado en el punto de conexión entre la ciudad y su geografía. Madrid Río ocupa una superficie de 150 Ha de áreas verdes y 6 Ha de equipamientos ciudadanos, instalaciones deportivas, centros de interpretación y creación artística, una playa urbana, áreas de juegos infantiles, quioscos y cafés. Con esta intervención, la ciudad de Madrid vuelve a pertenecer a la geografía del río.

 

 

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