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Una casa en Ibiza. Paseo por la arquitectura moderna

Noviembre 2017 | Lugares | Ibiza

Jóvenes arquitectos dan pinceladas de modernidad al paisaje de Ibiza con viviendas que dialogan con el entorno. Casas vivas, diversas y armoniosas que hablan de la nueva arquitectura ibicenca.
  • Casa SongLines. Mixis Arquitectos
  • Casa-estudio del pintor Rafael Tur Costa. Marc Tur.
  • Casa SongLines. Mixis Arquitectos.
  • Sa Rota des Llamp. Marc Tur Torres.
  • Casa SongLines. Mixis Arquitectos.
  • Sa Rota des Llamp. Marc Tur Torres.
  • Can Joan i Na Rebeca. Roberto Ercila.

Texto | Marga Font
Fotos | Xavier Durán


Durante los años 30 del siglo XX, intelectuales de todo el mundo llegaron a Ibiza y pasaron largas temporadas en la isla. Entre ellos había arquitectos como Erwin Broner, Josep Lluís Sert o Elías Torres, quienes quedaron fascinados por una arquitectura rural que encarnaba el concepto y la identidad del racionalismo que ellos promulgaban: simplicidad, funcionalidad y perfecta integración en el paisaje.

Las casas tradicionales ibicenca crean un hogar de la manera más sencilla posible. Su base constructiva es el cubo, y la vivienda se conforma por la adición de tantos cubos o habitaciones como requieran sus moradores. El casament, como se llama a la casa rural, está formado en realidad por un conjunto de casas o cases con nombre propio, como la casa de baix (casa de abajo), la casa de dalt (casa de arriba) o la casa des güelo (la casa del abuelo). Esta simplicidad constructiva constituye un enorme esfuerzo de síntesis que responde a criterios de utilidad, y es fruto de una experiencia secular. Una arquitectura armónica conformada por una secuencia de cubos adosados que se adaptan al terreno para formar una vivienda abierta a futuras ampliaciones. 

En los últimos años, jóvenes arquitectos han decidido sembrar de buena y nueva arquitectura la isla, sobre todo viviendas en mitad del campo. Proyectos que podrían ser una posible evolución de la arquitectura rural, a veces inspirados en la herencia de movimientos como el racionalismo, pero que, sobre todo, reflejan la empatía entre profesionales y promotores para distribuir espacios, elegir materiales e integrar las casas en el entorno de Ibiza. Viviendas que destacan por sus plantas diáfanas, la simplificación, la búsqueda del equilibrio y el uso de elementos que juegan con la luz y la forma. 

Una casa en el bosque
Mixis Arquitectos es un estudio que apuesta por el diseño moderno de alta calidad. Su joven equipo es el artífice de la Casa SongLines, una vivienda aislada de Sant Josep de sa Talaia en continuo diálogo con el bosque que la rodea. El cerramiento de la casa son unas persianas de acero cortén cuya sombra evoca los árboles que se sitúan frente a ella, creando a lo largo del día juegos de reflejos y sombras, un umbral entre lo real y lo abstracto.
Luis Quesada Salcedo, arquitecto socio fundador de Mixis, explica que SongLines “es un homenaje a la arquitectura moderna y racionalista integrada en el bosque”. En la construcción destaca el uso de materiales tectónicos como la piedra de Ibiza y el hormigón, con muros “cuya expresividad forma parte del acabado final”. La casa tiene tres espacios delimitados, orientados a diferentes zonas del bosque —el de invitados, el privado y los espacios de día— lo que permite “un continuo diálogo entre bosque y vivienda”. Parte de la decoración interior también es obra de Mixis, como el tratamiento de la madera y las superficies de piedra.

El Estudio Tur Costa

La casa-estudio del pintor Rafael Tur Costa y de la ceramista y pedagoga de arte Anneliese Witt, en Jesús, fue diseñada y construida por Erwin Broner en 1971, y está catalogada como Bien Cultural. El arquitecto Marc Tur Torres ha asumido el reto de convertirla en el Estudi Tur Costa, un espacio para la creatividad y la difusión del arte, trabajando estrechamente con la familia. El proyecto integra conceptos de sostenibilidad aportados por la colaboración con Marcos Tur Witt, hijo del pintor y gerente de Ecodisseny, empresa dedicada a la bioconstrucción al diseño de sistemas sostenibles. 

Marc Tur Torres explica cómo se gestó la transformación: “El proyecto debía aglutinar tres usos distintos: sala expositiva, oficina y vivienda. Se origina siguiendo las pautas de la vivienda existente de planta irregular, formada por la adición de volúmenes que ayudan a configurar y cualificar el espacio exterior”. El avance de la obra inspiró detalles como la introducción de “matices o referencias de la obra de Tur Costa, que se traducen en los toques de color de los alicatados de fachada y la celosía cerámica”.

La intención del proyecto es dialogar con respeto con la vivienda proyectada por Erwin Broner, “y facilitar una conexión de las zonas exteriores e interiores de las dos edificaciones destinadas a la asociación cultural”. La colaboración de Ecodisseny, aparte de la lógica como promotor, “se ha traducido en una apuesta por materiales de menor impacto ambiental, el ahorro energético y la reutilización de las aguas”.

Marc Tur Torres también firma el proyecto de Sa Rota des Llamp, una vivienda en Formentera. “En este caso —explica— se propuso ubicar la vivienda en la frontera de una zona boscosa y una pequeña zona de cultivo, protegida de vientos y curiosos. La geometría de la vivienda responde de una forma plana en su fachada sureste al campo de cultivo, y mediante la disgregación en volúmenes en su macla con el bosque y la vegetación”.

La cuarta vivienda, recogida en las imágenes del fotógrafo Xavier Duran, es un proyecto del arquitecto Roberto Ercilla, con estudio en Vitoria. La casa se ubica en la localidad de Jesús, y forma una peculiar sucesión de volúmenes blancos que se articulan entre sí a través de giros que generan espacios residuales y vistas cruzadas. Una disposición que permite mantener una estrecha relación entre el interior y el exterior de la casa gracias a su adaptación orgánica al entorno.

Nuevas arquitecturas
¿Existe una “nueva arquitectura ibicenca”? Para Luis Quesada, granadino afincado desde hace quince años en Ibiza, “hay muchas formas de arquitectura ibicenca, y ese es el futuro de la arquitectura local. Me gusta ver Ibiza como un laboratorio de arquitecturas posibles ligadas a la tierra, pero no fijas, de donde surgen otro tipo de experiencias”. Considera que la arquitectura tradicional “es honesta, porque surge de la utilidad, responde a la austeridad y la falta de medios. Es una arquitectura al servicio de la gente, funcional y noble”. 

Marc Tur Torres remarca que el paso por Ibiza de arquitectos como Erwin Broner o Josep Lluís Sert por Ibiza “dejó algunos de los mejores ejemplos de arquitectura contemporánea de las Pitiusas, nos posicionaron a nivel internacional poniendo en valor nuestra arquitectura tradicional, y sus actuaciones en defensa del territorio siguen de actualidad. Debería ser obligatorio repasar su obra periódicamente. En Ibiza tenemos que velar por nuestro territorio, muy limitado, y el camino debe ser la protección de forma concienciada y consensuada”.


Los estudios de Blakstad 

Rolph Blakstad (1929-2012) descubrió Ibiza en 1956 y se quedó a vivir en la isla. Cautivado por la casa payesa, inició investigaciones sobre su origen y características recogidas en su libro La Casa Eivissenca (2013). El volumen reúne documentos e informaciones que evidencian las similitudes de la arquitectura de diversos enclaves de Oriente Medio —como Siria, Líbano o Palestina— con la rural ibicenca. Considera que la arquitectura tradicional de la isla se origina durante la ocupación de fenicios y cartagineses, y que durante más de dos milenios las construcciones apenas cambiaron.
 

Las iglesias rurales
Las iglesias rurales de Ibiza siguen las mismas reglas de funcionalidad, simplicidad y armonía que las viviendas. Todas presentan características comunes: paredes encaladas, a veces adornadas con pequeñas cruces pintadas en relieve o en madera, espadañas, pocas imágenes religiosas en su interior y, junto a ellas, un pequeño cementerio. Las más antiguas, con origen en el siglo XIV, son las de Ses Salines, Balanzat, Portmany y Santa Eulària, concebidas como refugio para la población en caso de ataque pirata. Su función de fortaleza defensiva aporta a estos primeros templos un aspecto inexpugnable, con muros muy gruesos y pocas aberturas. 

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