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Pedro Duque: La tecnología dejará atrás a la ciencia ficción

Febrero 2014 | ¿Ya conocías a...? | Barcelona - Madrid

El único astronauta español que ha estado en el espacio defiende el papel de nuestro país dentro de la Agencia Espacial Europea y aboga por una educación que inculque el amor por la ciencia.
el astronauta español concede entrevista exclusiva a book style

Ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por su labor en la exploración pacífica del espacio; ha participado directamente en dos misiones espaciales (cosa que espera volver a hacer); es el Jefe de la
Oficina de Operaciones de Vuelo de la Agencia Espacial Europea (ESA); es conferenciante y usuario de las redes sociales, que utiliza para difundir la ciencia, su gran pasión. Pedro Duque habla con Book Style de la función de la
investigación en el espacio en la vida cotidiana de la gente, de los recortes en I+D+I y del futuro del turismo espacial.

B.S. Suponemos que se lo han preguntado muchas veces, pero tal vez para algunos lectores, ésta sea la primera entrevista con un astronauta que leen. ¿Cómo repercute en la vida del ciudadano de a pie toda la investigación
que se hace en el espacio? ¿Cuáles son las áreas de investigación que se tocan en la ESA?
P.D. La investigación científica que se realiza en el espacio está enmarcada en el conjunto de la ciencia. Algunas
áreas de la ciencia necesitan de los experimentos en ingravidez para avanzar, y nosotros podemos proporcionar esas
condiciones. Tanto la física de fluidos, como la metalurgia o la fisiología, tienen líneas de investigación que se ven beneficiadas de laboratorios en el espacio. La investigación del Universo se hace con telescopios, situados en su mayoría en el espacio, y estas investigaciones, a su vez, permiten avanzar también en las leyes fundamentales de la física. 
Por supuesto que el ciudadano de a pie se ve beneficiado por los avances científicos. A más corto plazo, todos nos beneficiamos de los avances tecnológicos necesarios para ir al espacio. La fotocopiadora, el microordenador, la cámara de fotos digital, son ejemplos de tecnologías desarrolladas por la industria para resolver problemas de la exploración espacial, y que luego pasan al mercado.

B.S. ¿Qué papel tiene España en la ESA? Sabemos que está en contra de los recortes en I+D+I y que teme la pérdida de posiciones de nuestro país en la institución. ¿Sigue habiendo competencia o se fomenta más la cooperación
entre agencias?
P.D. En un par de décadas, España pasó de ser socio menor a ser el quinto país de Europa en capacidad y competitividad de su industria espacial. Ahora la contribución del gobierno español a los proyectos de la ESA no permite sostener esta capacidad y todos tememos que retrocedamos todos esos años. Los demás gobiernos de Europa en general han incrementado su aporte, pero, claro, esperan que la ESA desarrolle sus industrias, no las españolas, con ese dinero adicional. La ESA necesita la industria española y ha mostrado flexibilidad con España, pero hay reglas que no se pueden romper y el momento de invertir la tendencia es ya, o nunca.

B.S. Hablando de España, ¿cuál es el mejor sitio del país para ver las estrellas?
P.D. Sin duda uno de los mejores sitios del mundo para ver las estrellas es La Palma, por eso muchas instituciones del mundo tienen allí sus telescopios. Durante décadas el gobierno de la isla ha mimado el cielo y ha regulado la contaminación de todo tipo, especialmente evitando el alumbrado público deslumbrante, para preservar este recurso.
Pero hay muchos otros sitios en España donde las estrellas brillan de forma excepcional. En la Europa continental probablemente el mejor sitio sea Nerpio, en Albacete, pegado al Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas.
Allí tenemos un grupo de entusiastas, un albergue de telescopios operados por internet que sacan fotos dignas de Monte Palomar. Y de paso se pueden ver cientos de especies de pájaros, entre ellas enormes buitres que vuelan a escasos metros de los telescopios. España aún tiene esos rincones.

B.S. Recientemente se ha publicado un estudio francés según el cual, el aeropuerto de Teruel es uno de los 10 aeródromos europeos con mejores condiciones para servir de base de vuelos suborbitales de turismo espacial. ¿Existe la posibilidad de que empresas como Space Adventures, Virgin Galactic, Space Expedition Corporation, Blue Origin, Armadillo Aerospace o Rocket Plane Limited acaben teniendo una sede en España?
P.D. Sí, un grupo de estudiantes ha hecho ese estudio como ejercicio, pero no han tenido en cuenta factores externos a los puramente técnicos, como la regulación del espacio aéreo o la apuesta de las autoridades regionales por fomentar estos desarrollos. Soy un firme convencido de que España debe posicionarse para albergar la operación de vuelos suborbitales y espero que surjan iniciativas reales genuinamente europeas. Hay que preparar la regulación del espacio aéreo desde ya, para atraer al turismo espacial, pero también al aeronáutico, a España. Actualmente el espacio aéreo de España es el más hostil a los pilotos privados de Europa, y me puedo imaginar las trabas de todo tipo que pondrían las diversas “autoridades” competentes para otorgar el uso exclusivo de una parte del espacio aéreo a operadores de vuelos suborbitales.

B.S. En cuanto al turismo espacial, para cuándo lo ve factible (no sólo para millonarios, claro).
P.D. De momento sólo sabemos que el año que viene será una realidad para millonarios; de cuántos vayan dependerá la velocidad de desarrollo tecnológico posterior para permitir la rebaja de precios. Es decir, como en toda tecnología,
los primeros que la compren financiarán los posteriores desarrollos que la abrirán a un público más amplio.


B.S. La luna es el sueño que hace que muchos niños quieran ser astronautas. Está previsto volver en 2017 con la misión Orion, ¿por qué se ha tardado tanto?
P.D. En 2017 está previsto un vuelo no tripulado de una de estas naves alrededor de la luna. Es cierto que se ha tardado mucho en volver a pisar la luna (de hecho no sabemos cuándo podremos hacerlo otra vez; de momento sólo
hay planes de orbitarla), pero el motivo es más simple de lo que la gente cree: de 1966 a 1975 el gobierno de EE.UU. contrajo el presupuesto de la NASA a la tercera parte, y no quedaron fondos ni para las últimas dos misiones previstas con el sistema Apolo. Rusia dejó de invertir después de los fallos que les hicieron quedar atrás, y las demás agencias (ESA incluida) nunca han tenido volumen para afrontar ese reto.

B.S. ¿Podría describir brevemente, qué se siente al estar en el espacio? Dormir, comer, ir al lavabo… es todo tan incómodo como parece? La comida, ¿es normal? ¿Puede comer, por ejemplo, chorizo?
P.D. Todo en ingravidez se vuelve antinatural, requiere pensar, incluido simplemente desplazarse, manejar un cuaderno, y desde luego ir al baño. Sin embargo, los sistemas que tenemos nos permiten hacer vida más o menos normal después de una semana, o así, en órbita. La comida es toda precocinada por supuesto, y la gastronomía es poco variada ya que arriba solamente podemos tener productos de muy larga conservación. Las naves de carga suelen traer
productos perecederos que guardamos como oro en paño (mandarinas, tomates...) pero en general es todo lo mismo un día y otro día. Chorizo se puede comer, mejor llevarlo ya en lonchas, y lo digo por experiencia. Pero el ambiente no es
propicio para que se conserve bien un chorizo, no se puede colgar en el balcón (ríe).

B.S. ¿Ver la tierra desde la ventana de una nave pone los problemas “terrenales” en perspectiva? Se siente algún tipo de trascendencia o de espiritualidad?
P.D. Es una situación en la que a uno le es más fácil abstraerse de lo pequeño y contemplar los problemas desde una perspectiva diferente. Pero no es la única situación, uno debería encontrar esos momentos de reflexión también en la vida diaria.

B.S. Sabemos que algunos libros y series de ciencia ficción se han adelantado a tecnologías que se han desarrollado en realidad años después
(como las tablets o los móviles de Star Trek). ¿Qué hay de factibilidad en la ciencia ficción
actual?
P.D. Como pasó con Star Trek, la mayoría de las cosas se quedan en meras ideas y algunas se podrán llevar a cabo, pero ahora es difícil decir cuáles. Sin duda, el desarrollo de la informática irá tan deprisa que posiblemente deje atrás a la ciencia ficción, pero cosas como la inteligencia artificial verdadera, la posibilidad de crear entes pensantes y conscientes, podría no llegar nunca. O llegar mañana.

B.S. Usted es una persona bastante activa en Twitter. ¿Qué papel considera que tienen las redes sociales para acercar la ciencia al ciudadano común?
P.D. Ya quisiera ser más activo y contribuir más, pero sí, de vez en cuando resalto alguna noticia que me interesa. Las redes sociales sirven para acercar la ciencia a quien se interesa en ella, pero en realidad sólo sirven como acicate
para leer la información real, que se encuentra en otros sitios de la red. Si no te interesa el conocimiento, Twitter no te va a cambiar. Hay que hacer esa labor en los colegios y con nuestros hijos, para que luego “sigan” los temas
realmente interesantes.—

Entrevista por Mercedes Arconada

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