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Luis Rojas Marcos. Poner el miedo en palabras nos permite transformarlo

Octubre 2015 | ¿Ya conocías a...? | Barcelona - Madrid

Dirigió la red de hospitales públicos de Nueva York, gestionó la crisis más importante que vivió la ciudad (el 11S), ha escrito numerosos libros y artículos, y lleva años investigando sobre la felicidad.
Luis Rojas Marcos
Luis Rojas Marcos tocando con su grupo
Luis Rojas Marcos
Luis Rojas Marcos en la línea de meta de la maratón de Nueva York
Secretos de la felicidad, Luis Rojas Marcos

Es uno de los psiquiatras más respetados de la actualidad, pero no sólo eso. Fue presidente del Sistema de Sanidad y Hospitales Públicos de Nueva York, con más de 40 mil empleados a su cargo, y logró que por primera vez se cerraran los años fiscales con superávit. Este científico, profesor e investigador de psiquiatría es, además, sevillano. Conoce perfectamente las idiosincrasias española y americana y por eso tiene una visión muy completa de ambas sociedades y de la forma en que cada una se enfrenta a sus crisis.

B.S. ¿Por qué la felicidad -o su búsqueda- tienen mala prensa? Un sector de la sociedad parece que acuse de frívolo o tonto a quien pretenda conseguir un estado de satisfacción personal, alegando que intentarlo es no querer ver la realidad que nos rodea...
L.R.M. Así es, y el sector de la sociedad que más se muestra adverso a hablar de la felicidad y hasta temeroso de las perspectivas de ser felices suelen ser personajes inteligentes que en otras áreas de la vida aportan ideas lúcidas. Demasiados filósofos y pensadores han promulgado ideas agoreras y profundamente deprimentes sobre el significado de la vida,  la naturaleza humana y el destino de los mortales.

B.S. Tal vez sea algo cultural, pero mientras en el mundo anglosajón (y protestante) se incita al ciudadano a hacerse responsable de su bienestar, en las culturas latinas se tiende a responsabilizar al Estado o a la sociedad de ello... ¿Cómo romper con esa dependencia emocional?
L.R.M. Los valores culturales modelan nuestras actitudes desde que nacemos. Los niños que crecen en culturas individualistas como la anglosajona, aprenden pronto que ser independientes “es bueno” y depender de los demás “es malo”. En estas sociedades se considera que la gente desafortunada es responsable de sus propias desventuras, por lo que no se tiende a responsabilizar al Estado. Las personas tienden a controlar lo más posible sus destinos, y a invertir grandes esfuerzos en perseguir sus propias metas. En las culturas latinas, por el contrario, la idea de la responsabilidad por conseguir el propio bienestar o ser felices no está tan ensalzada. Ante las adversidades, las personas localizan el centro de control fuera de ellas (“Dios dirá…”), o culpan a la sociedad o a las instituciones de sus dificultades. Romper con esa dependencia emocional requiere cambiar valores muy arraigados, enfocando esos cambios ya en la infancia y en la educación de los pequeños.

B.S. ¿Somos más felices de lo que creemos?
L.R.M. Para entendernos, cuando hablo de la felicidad me refiero al sentimiento de satisfacción con la vida en general. Esta felicidad no depende de un  hecho determinado, sino que consiste en un estado de ánimo positivo y estable que acompaña a la perspectiva favorable de la vida y alimenta la idea de que vivir merece la pena. Como no tenemos un aparato que pueda medir objetivamente nuestro nivel de felicidad, como sí hacemos con el peso o la temperatura, la mejor técnica para averiguar la felicidad en las personas es sencillamente preguntar. Así, cuando planteamos la cuestión directamente, emerge un cuadro tan positivo como esperanzador. La verdad es que sorprenden las cifras tan altas de personas dispuestas a comunicar un  nivel alto de satisfacción con la vida en general.

B.S. En esta edición entrevistamos a deportistas españoles de élite que han triunfado en sus respectivas disciplinas. Cuando se tiene un objetivo tan claro (ganar una medalla o un campeonato) parece más fácil apostar nuestra satisfacción a conseguirlo (lo que también tiene su contrapartida de no lograrlo), pero… ¿cómo identificar los aspectos de nuestra vida que nos hacen felices, cuando no tenemos como meta ser el número uno de nada en especial? En un mundo donde el éxito se mide en dinero, medallas, exposición a los medios, etc. ¿Cómo hacer para no sentirse fracasado?
L.R.M. El sentimiento de fracaso es íntimo y personal. Los efectos de un fracaso son menos dañinos para las personas capaces de dejar atrás lo pasado y emprender de nuevo el camino. Pero para superar cualquier fracaso es indispensable construir nuestra propia explicación. El pensamiento positivo es muy útil para explicarnos los fracasos, pues nos impulsa a pensar que se trata de un evento pasajero del que nos recuperaremos. Además, nos ayuda a no caer en fatalismos que no permiten ninguna salida, y a no sobrecargarnos de culpa, sino a sopesar los fallos de otros. También nos estimula a catalogar los tropiezos como errores subsanables, que a su vez nos sirven de aprendizaje.

B.S. El miedo a fracasar. ¿Cómo luchar con ese diálogo interno que nos sabotea y, muchas veces, paraliza?
L.R.M. Desde la infancia, el miedo moldea nuestras vidas. Nuestros esfuerzos por entender y superar los retos que nos atemorizan nos ayudan a conocernos mejor, a liberarnos de temores infundados y a desarrollar  nuestros talentos. La mejor forma de luchar con ese diálogo interno es ordenar, narrar y compartir esos miedos en un ambiente seguro y comprensivo. Poner el miedo en palabras nos permite transformar los temores en pensamientos coherentes y manejables.

B.S. Hemos leído en una entrevista que usted sólo contrata a personas que sonríen. ¿Nos lo explica, por favor?
L.R.M. Se dice que “la cara es el espejo del alma”. Pues bien, la expresión de la sonrisa refleja salud,  tranquilidad emocional, seguridad,  y deseo de conectar con los demás y de compartir nuestro bienestar. Es también una muestra de generosidad y un signo de solidaridad. ¿Podemos pedir más?

B.S. En una entrevista televisada vimos que contaba una anécdota con su madre: “Yo le pregunté a mi madre: Mamá, el día que te mueras, ¿prefieres que te enterremos o que te incineremos?, a lo que mi madre respondió con una sonrisa picaresca: Luis, dame una sorpresa”. ¿Cómo nos protege el humor de las adversidades?
L.R.M. El humor es algo muy serio. Nos ayuda a mantener una saludable distancia emocional de las amenazas a nuestra felicidad. El humor nos permite contemplar sin angustiarnos las incoherencias de la vida. Ante las adversidades, el humor actúa de auténtico calmante. En el fondo, la gran utilidad del humor es que nos alegra la vida y, de paso, también la alarga.
 

LUIS ROJAS MARCOS
Sevilla, 1943. Fue un niño hiperactivo (aunque entonces no se diagnosticaba el TDA) y tuvo problemas de aprendizaje hasta la adolescencia, cuando un cambio de colegio y el acercamiento a la música mejoraron mucho su rendimiento. A los 15 años fundó un cuarteto musical donde tocaba la batería y durante el bachillerato combinó estudios y toques. Tras graduarse de médico en la Universidad de Sevilla, se fue a Estados Unidos para especializarse en psiquiatría en la Universidad de Nueva York, institución en la que sigue dando clases. Como la hiperactividad es una condición vitalicia, a los 40 años, y por sugerencia de su esposa, decidió comenzar a correr y desde entonces no ha parado. Ya lleva más de 20 maratones.

Secretos de la felicidad
Este libro trata de los protectores naturales de la dicha y las claves que podemos aprender para fortalecer nuestra satisfacción con la vida, frente a los venenos que pueden dañarla, como la ansiedad, el dolor o la depresión. Las conexiones afectivas, el pensamiento positivo, hablar, diversificar nuestras fuentes de satisfacción, perdonar y ejercitar nuestro sentido del humor, son algunos de los guardianes de nuestra felicidad.
 

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