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Enrique Gato: el límite está en la imaginación

Noviembre 2016 | ¿Ya conocías a...? | Madrid

Cuando era pequeño y vivía en una provincia de unos 300.000 habitantes, ya soñaba con dedicarse a la animación. Jamás pensó que la creación del personaje de un albañil que quiere ser arqueólogo le llevaría a ganar cinco premios Goya.
  • Tadeo Jones
  • Enrique Gato revisa frames del filme
  • Ilustración de Atrapa la Bandera creadas por Enrique Gato y su equipo
  • Enrique Gato en su visita a las instalaciones de la NASA
  • Momento de la película protagonizados por Tadeo Jones
  • Enrique Gato ha ganado cinco premios Goya

Las Aventuras de Tadeo Jones recaudó 17 millones de euros gracias a los más de 2,7 millones de espectadores que acudieron a las salas de cine españolas a verla; se distribuyó en más de 30 países, e incluso llegó a China. Atrapa La Bandera se convirtió, al igual que la anterior, en la segunda película española más taquillera del año al alcanzar cifras muy similares, y logró ser la primera película de animación española distribuida a nivel mundial. Por todo ello, Enrique Gato ya está ultimando la segunda parte de Tadeo Jones.

B.S. Todo empezó con la historia de un albañil con estética a lo Indiana Jones, amante de la arqueología. ¿Qué se le pasó por la cabeza para acabar ideando un personaje así?
E.G. Cuando pensé en hacer Tadeo, llevaba mucho tiempo en el sector de los videojuegos y se me quedaba pequeño. Quería contar algo más emotivo y tratar a los personajes emocionalmente, por lo que empecé a hacer pruebas de animación y acabé haciendo un corto. Desde entonces, el cuerpo me pidió tirar por ahí, y decidí dedicarme al mundo del audiovisual puro y duro. Tadeo nació porque me apetecía crear un personaje que tuviera un punto de comedia y un punto de acción, y pensé en una parodia de Indiana Jones. Fue fruto de arrancar una parte de mi vida profesional que aún no existía.

B.S. De ahí pasamos a una historia espacial con astronautas, un niño surfero, una periodista, un lagarto, un viaje a la luna… Y como telón de fondo, la realidad o ficción de los primeros pasos de Neil Armstrong sobre dicho satélite. ¿Usted es de los que se lo cree o no se lo cree?
E.G. Sí me lo creo, más aún tras hacer la película. Todas esas teorías sobre la conspiración se pueden tumbar fácilmente porque no tienen mucha consistencia.  Es fácil no creer en algo que hace tanto que sucedió y que no se ha vuelto a repetir. Pero un viaje ahí arriba cuesta una barbaridad, es un verdadero disparate, y a día de hoy no hay nada interesante. Se ha descubierto el Helio 3, una fuente de energía que puede ser el futuro, pero no hay forma efectiva de costear este tipo de misiones. Llegará el momento, pero no parece que sea ahora.

B.S. ¿Es cierto que para que todo fuera lo más verídico posible, recibieron asesoramiento por parte de astronautas, visitaron los centros espaciales de la NASA de Houston, Cabo Cañaveral y Texas? El isótopo Helio 3 existe realmente tal y como nos ha comentado… Eso es asesorarse.
E.G. Sí, me encontré con Alan L. Bean, el cuarto astronauta que pisó la luna, y le pregunté qué opinaba de la gente que no se lo creía. No me respondió indignado, sino muy tranquilo. Me decía: “Te lo puedes creer, después de todo lo que hicimos…”. Y la frase demoledora fue: “¿Crees que si de verdad no hubiéramos ido ahí arriba Rusia no lo habría demostrado?”. Es una respuesta tan básica y sencilla que a la gente no se le ha pasado por la cabeza. Los rusos eran los primeros interesados en demostrarlo, y tras tantos años, hubiera sido fácilmente demostrable.

B.S. Con sus dos películas de animación ha alcanzado cifras impensables en una industria tan castigada en España como es la del cine, con la subida del IVA cultural como principal escollo, que convierte las visitas a las salas en verdaderas aventuras económicas para las familias. Por ello sorprende todavía más que la recaudación de sus películas haya sido tan alta.
E.G. El cine familiar tiene una ventaja: el coste viene compensado porque los padres nos privamos de mucho; si le podamos dar un capricho a los niños, se lo damos. Otra cuestión es que, ya que pagas la entrada para toda la familia, que merezca la pena para todos. Y esa es una obsesión que tenemos. Intentamos ser coherentes con lo que vendemos, y si vendemos una historia de un arqueólogo que vive aventuras, tiene que haber acción, comedia y tramas narrativas. Son los ingredientes necesarios, dar a la gente lo que busca y estar seguro de que  haces pasar un buen rato a la familia.

B.S. Ha tenido interesantes ofertas para irse a trabajar a otros países. ¿Qué le llevó a quedarse en España en un momento en el que la crisis golpeaba con fuerza como en 2012?
E.G. Ofertas siempre hay, pero llegó el momento de tomar una decisión: abrimos industria aquí o nos vamos a servir a EEUU, Inglaterra, Australia… Lo de siempre. Esa ha sido una de las carencias del cine de animación en España, la falta de continuidad y proyectos… Y decidí rechazar las ofertas para quedarme y montar mi estudio. ¡Menos mal que lo hice! Lo que está sucediendo en el sector de la animación en España está llamando la atención de otros países porque ven los proyectos interesantes que salen, con conceptos internacionales... Cosas que se buscan ahí fuera y que conseguimos hacer desde España a un coste difícilmente igualable.

B.S. Atrapa La Bandera ha triunfado a nivel internacional pese a ser una producción 100% española y contar con una parte de capital americano. Esto demuestra que los profesionales de este país no tienen aquí el reconocimiento que se merecen.
E.G. En nuestro sector los españoles estamos muy bien considerados artísticamente por otros países porque tenemos una virtud: somos capaces de hacer prácticamente de todo porque estamos acostumbrados a trabajar con presupuestos bajos que no permiten diversificar tareas, como sí sucede en estudios americanos. Es consecuencia de un problema estructural que hay en España.  Tenemos un perfil más generalista, algo que en otros países aprecian muchísimo, y nos buscan para cubrir ese tipo de puestos. Lo bueno sería que no hiciera falta irse fuera a buscar una producción, pero poco a poco estamos consiguiendo consolidar este aspecto.

B.S. En su última producción hay cifras verdaderamente sorprendentes: trabajaron más de 200 profesionales durante un total de 60 meses. O lo que es lo mismo, cada 10 segundos de película, necesitó una semana de trabajo. ¿No se apoderó de usted en ningún momento la ansiedad?
E.G. El proceso es muy lento, complicado, medido… No es como el cine de acción real, en el que se rueda mucho para luego trabajar en la sala de montaje. Pasa al revés, tenemos que tener clarísima la película que queremos hacer antes de arrancar y que vengan 200 personas a generar los planos. No es un proceso que llegue a desesperar, pero amigos que dirigen acción real me dan mucha envidia porque, si quieren hacer un corto, lo ruedan en un fin de semana, lo editan en una semana y se toman otra para la postproducción.

B.S. ¿Cuál es el aspecto más positivo de la animación?
E.G. Lo más gratificante es que puedo aspirar a meter en pantalla lo que quiera, lo que se me pase por la imaginación: helicópteros, elefantes, jirafas, bichos fantásticos… No tengo límite, y eso genera una atracción fatal en el mundo de la animación, puesto que “el límite es la imaginación”. Es un arma muy poderosa y es algo que hace que no me plantee dar un salto a la acción real. No lo descarto, pero estoy muy cómodo en animación.

B.S. Con Las Aventuras de Tadeo Jones habéis llegado hasta China.
E.G. Sí, tuvo ese hito, fue sorprendente. Llegó a China e hizo la apertura más grande de una película española en la historia con más de 2.500 salas, una barbaridad. En el fondo fue casi una lección. Teníamos fe en hacer una peli que pudiera interesar en cualquier parte del mundo. Y conseguimos entrar en China, que fue la confirmación de que lo habíamos hecho. Es entonces cuando te das cuenta de que es factible y sencillo dejar de pensar solo en tu país.

B.S. Con tanto estreno internacional imagino que habrá visitado multitud de hoteles en diferentes países. ¿Qué busca exactamente en un hotel?
E.G. Sencillez y comodidad, es lo principal. He tenido varias anécdotas al ir a hoteles demasiado modernos. Por ejemplo, recuerdo uno en el que no fui capaz de encender la luz de la mesilla de noche, así que lo di por perdido y me puse a dormir. Y comodidad, porque las jornadas de trabajo son larguísimas y lo que quieres es que la cama no pinche, por decirlo de alguna forma, y que todo sea cómodo.

B.S. ¿Tiene nuevos proyectos en mente para después del estreno de la segunda parte de Tadeo Jones?
E.G. Este año acabaremos Tadeo 2 y se estrenará en agosto de 2017. Pero sí, ya tenemos una batería de ideas porque nuestros proyectos son a 4 años, así que en cuanto acabemos Tadeo 2, empezaremos con los siguientes.


De la consola a la pantalla
Los creadores del largometraje de Tadeo Jones, así como de los dos cortos anteriores sobre el mismo personaje, iniciaron sus carreras en el mundo de los videojuegos. Por ello, y tras el éxito de la película, su satisfacción llegó a un punto álgido cuando el videojuego salió a la venta. Según Gato, pese a que España es uno de los lugares donde más videojuegos se consumen del mundo, y al talento que atesoran los profesionales del país, falta inversión, aunque la tendencia esté cambiando con el paso de los años.


Enrique Gato
Valladolid, 1977. Inició su carrera en el mundo de la animación a través de los videojuegos. En 1995, cuando ya llevaba años instalado en Madrid, empezó Ingeniería Técnica Informática. Fue en la Universidad donde realizó sus primeros cortos de animación, coincidiendo con la explosión de la factoría Pixar a nivel mundial. En 2004 empezó a trabajar el personaje de Tadeo Jones que le ha llevado al estrellato. Tanto es así que, en agosto de 2017, estrenará la segunda parte de las aventuras de este intrépido arqueólogo.
 

Entrevista | Silvia González Poncelas

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