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¿Ya conocías a...?

DISEÑADOR.ES

Septiembre 2013 | ¿Ya conocías a...? | Moda | Barcelona - Madrid

Si en el siglo XX España era reconocida por sus genios de la alta costura, actualmente lo es por haber democratizado la moda. Más allá de las grandes cadenas, existe un grupo de creadores independientes que no deben perderse de vista.
Desfile en la MBFW de Roberto Etxeberria
desfile del diseñador menorquin
desfile de la diseñadora
Zapato joya creado por la diseñadora malageña Patricia Rosales
Desfile del diseñador gallego José Castro
Imagen de la colección de Morante
colección de Miguel Adrover
creación de patricia rosales

 

Nos interesa la moda, por eso en ediciones anteriores hemos hablado del trabajo de grandes creadores españoles como Cristóbal Balenciaga (ed. 2011) o Manolo Blahnik (ed. 2010). Esta vez queremos mostrarles una breve selección de diseñadores que, aunque no son muy conocidos por el gran público, han trascendido nuestras fronteras por su interesante trabajo conceptual. Cada uno de ellos tiene una visión del mundo que queda reflejada en su discurso estético. 
 
Miguel Adrover, con su discurso antisistema, ha sido el niño mimado de Nueva York; en el año 2000 obtuvo el prestigioso premio Perry Ellis (conocido como el Oscar de la Moda) al mejor diseñador, y de ser encumbrado pasó a sufrir un “destierro” tras presentar la colección Utopía, inspirada en el Islam, pocos días antes de los atentados del 11-S. Después de unos años retirado de las pasarelas, en 2012 volvió a triunfar en Nueva York con la colección Out of My Mind.

Estrella Archs, por su parte, trabajó durante 13 años en los departamentos de diseño de Nina Ricci, Cacharel, Emilio Pucci, Prada y Ungaro llegando a ser Head Designer. En 2007, esta barcelonesa decidió crear su propia marca y desde entonces desfila en la Semana de la Moda de París. 

José Castro, tras  Balenciaga y Paco Rabanne, es el tercer español miembro de la Federación Francesa de la Couture. Ha colaborado con Alexander McQueen y Givenchy, y desfilado en el Carrousel du Louvre de París. 

Roberto López Etxeberria ha ganado la atención de la crítica sobre su trabajo en moda masculina, una revisión de la sastrería clásica. Tras ganar dos veces consecutivas el premio L’Oreal en el EGO de la pasarela Cibeles de Madrid, representó a España en la segunda edición de La Maison de la Création de Marseille, y ha sido invitado a participar en el próximo Pitti Uomo de Florencia.

Juan Carlos Rodríguez Morante, con sólo 26 años, consiguió una beca para participar en “My Own Show”, iniciativa
de Franca Sozzanni (directora de Vogue Italia), donde presentó su trabajo a las cúpulas de Valentino y Alberta Ferretti. Hoy, entre sus seguidores se cuentan conocidos actores españoles.

Por último, Patricia Rosales nos ha sorprendido. Economista y fundadora de una firma de investigación de tendencias, así como de una escuela de moda, en 2010 lanzó su primera colección de zapatos de alta costura y, actualmente, estrellas como Madonna lucen sus creaciones.
 
Salud de la moda en España
Todos coinciden en que la moda española está en la misma situación que el país, con recortes y problemas de financiación. Hay que separar, señalan, a los gigantes del retail de las empresas más artesanas que, sin embargo, están ganando mercados fuera del país. Según José Castro, “éste es un buen momento para interactuar con mercados que estén fuera de la zona euro, y China es una muy buena opción”. Allí, el nivel de vida ha  aumentado y ya no son la mano de obra barata de la industria; una nueva clase social está comenzando a demandar productos de lujo, matiza.

En opinión de Estrella Archs, “la moda no tendría que depender del partido político del momento. En París, por ejemplo, esto no ocurre”. Archs hace referencia a la atomización de las exhibiciones de la industria que tienen lugar en España y a las disputas políticas que ha generado.

En cuanto al descontento colectivo y global, y cómo se refleja en la moda, Miguel Adrover cree que está bien que se rompa el círculo de bienestar que mantenía a la sociedad alejada de sus verdaderos valores. “Ha empezado el camino de vuelta atrás y ya en Nueva York hay un movimiento de personas que se niegan a comprar nada. Todo lo buscan, lo fabrican, lo intercambian. La gente está entendiendo que el consumo compulsivo no les trae la felicidad. La crisis nos llevará a ser una sociedad más transparente, humana y justa”.

Según Etxeberria, “la moda plasma, desde hace tiempo, el descontento de la sociedad. El actual desconcierto de los creadores ante la actitud de las potencias del retail lo refleja. Nunca la moda había sido tan diversa, y nunca los cánones habían estado tan diluidos como en este momento. La moda ya no es una tendencia, sino que es todas las tendencias,  porque los gigantes de la distribución buscan abarcar todas las posibilidades del vestir procurando no hacer moda, tanto para que nada de lo que hacen quede fuera de la moda, como para no dejar de hacer algo que pueda llegar a serlo. Si hacemos caso de la definición clásica: “moda es lo que pasa de moda”, podríamos decir que hoy la moda no existe porque nada pasa de moda y todo es moda”. 

Morante coincide añadiendo que en épocas anteriores era más sencillo analizar una sociedad a través de su moda, pues actualmente existe una oferta mucho más amplia dedicada a cada nicho de mercado y una mayor tolerancia social al respecto, por lo que ese concepto de moda ya no existe. Cree que es difícil “analizar sin unos años de distancia una situación global tan desafortunada como la crisis, pero seguramente ya se esté demostrando en la polarización del lujo y retail masivo”.

Para José Castro,  la situación actual “se está plasmando en conceptos estéticos como el uso del trampantojo, creando un falso lujo, haciendo que parezcan reales cosas que no lo son. Existe cierto paralelismo con el crack del 29; entonces la mujeres se tatuaban la raya de las medias para dar la impresión de que las llevaban, aunque no tuviesen dinero para hacerlo. Ahora se utilizan pieles falsas y estampación digital para dar sensaciones irreales de todo tipo”.
 
Señas de identidad en el diseño español 
Según Patricia Rosales, la riqueza histórica es fácil de plasmar en las creaciones de cada uno.
Estrella Archs cree que no hay señas específicas, “pero hemos crecido bajo la influencia de un sol generoso que nos hace sentir y ver los colores de una forma más viva que en países donde la lluvia es una constante... las influencias  de artistas como Dalí, Buñuel, Miró, Gaudí, Brossa, Almodóvar... Como dice mi amigo Christian Lacroix, ‘en tu país tenéis mucha fierté, courage, follie’ (orgullo, coraje, locura)”.

José Castro considera evidente que tenemos unos códigos propios, “pero debemos ser cada vez más globales y
buscar salidas a la internacionalización de nuestros productos. Aun así, me parece interesante, en la zona del Mediterráneo, el easy life, las colecciones de aire ibicenco y los colores comidos por el sol, propios del agua en verano. También están en nuestro imaginario los motivos florales, el color rojo, el amarillo, representativos del positivismo. Pero creo que estos tópicos deberían ser un referente y no una dictadura. Creo que no hay nada más bonito que poder sorprender con la calidad y con un nuevo concepto de moda, con independencia del país de donde procedas”. 
 
Consejos para un diseñador novel
Algunos de nuestros invitados tienen currículum amplio, pero otros, como Roberto López Etxeberria o Patricia Rosales, han emprendido su carrera recientemente. 
Etxeberria considera que lo más importante para un diseñador que busque abrirse paso en los mercados es su capacidad para construirse una imagen propia a partir de la solidez y la especificidad de sus colecciones. “Los mercados son muy vastos, pero hay muy pocos espacios que no estén ocupados. Identificarlos y apropiárselos es una tarea que requiere trabajo, dedicación, pero también algo de intuición y, sin duda, mucho de riesgo”.

Rosales, por su parte, asegura que el mejor momento para emprender y triunfar en el tiempo es ahora, en momentos de crisis, “quizás porque al tener bajos presupuestos o incluso nada, se despierta el ingenio y la creatividad. Si consigue éxito en momentos de crisis, ese éxito irá en aumento y perdurará en el tiempo”. 

¿Leen blogs de moda los diseñadores? 
Estrella Archs, sí, pero con cuidado, sólo blogs profesionales de artistas o periodistas. “Son una forma de comunicar más popular y democrática, pero a veces falta rigor y profesionalidad... es mass market”. 
José Castro cree que es un fenómeno muy interesante. “Los frecuento casi a diario. Creo que es una forma muy directa y real de comunicar, pero lo que realmente me parece cautivador es poder ver la reacción de los lectores y las respuestas de personas de toda índole. Es un formato abierto que permite un diálogo, un feedback a pie de calle, y una muy buena forma de evaluar tu propio trabajo.

Consulto grandes blogs de referencia para mi trabajo diario, como The Sartorialist o Style Bubble, pero también otros
más cercanos como Di por Dior, del que soy fan absoluto, puntualiza sobre el tema. 
Morante, aunque tiene una presencia intensa en las redes sociales, lee pocos blogs. “Cuando quiero ver moda prefiero disfrutar de una revista impresa bien hecha, donde escribe gente que sabe de lo que habla y donde se cuida hasta el último detalle. Conozco bloggers, por supuesto, y me llevo bastante bien con algunos. Es innegable que en determinado público tienen poder de difusión y de creación de tendencias”. 

¿Qué hay del miedo de ser clonados? 
Patricia Rosales ya ha visto algunos de sus zapatos en tiendas low cost, pero no le da mayor importancia. “Creo que si copian es bueno, significa que existes y estás haciendo un buen trabajo, aunque jamás se podrá comparar con la alta costura, ya que ella tiene el poder de hacer realidad los sueños de sus clientes y hacerlos sentir únicos”.

A Miguel Adrover, quien comenzó a customizar prendas hace 10 años y ahora ve esa tendencia repetida en todas partes, tampoco le preocupa en absoluto. “Un creador debe conseguir que sus ideas alimenten a otros: Copyright is for losers. Cuando empecé con la customización no lo hacía nadie; y ahora lo ves en todas partes, hasta en los coches. La industria quiere hacernos creer que podemos ser nosotros mismos, pero pretende que volvamos a comprar cada seis meses. ¿Para qué tanta tendencia? Todo tendría que ser mucho más anatómico”.

Para Adrover, la moda tiene un altavoz muy grande. Este hecho quedó demostrado hace décadas cuando logró concienciar a buena parte de la sociedad sobre el sida y los prejuicios que generaba; sin embargo, considera que actualmente no está haciendo uso de ese poder para que la gente tome conciencia del momento que atraviesa el mundo y cuáles son los valores que debemos recuperar, como el respeto por la naturaleza y sus recursos.
“La situación actual -añade para terminar- hará que la gente sea más selectiva y reinvente más con la ropa que ya tiene. Eso es bueno, porque habíamos perdido el rumbo, pero ahora nos reencontraremos con nosotros mismos”.— 
 
 

 

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