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Cristóbal Balenciaga, la forja de un maestro

30/08/2012 | ¿Ya conocías a...? | Barcelona - Madrid

Balenciaga llegó a París en plena madurez creativa, con un repertorio artístico y estético propio, que marcaría sus creaciones.

Cristóbal Balenciaga (Getaria 1895-Jávea 1972) está unánimemente considerado como uno de los más destacados e influyentes creadores de moda del siglo XX. Perfeccionista incansable, Balenciaga adquirió un dominio absoluto de las técnicas de costura y dedicó su vida al perfeccionamiento de la construcción de sus creaciones, evolucionando siempre hacia una mayor simplicidad y pureza de formas. Su conocimiento de la técnica y su rigor le valieron el respeto de sus compañeros de oficio. Coco Chanel dijo de él que era el único auténtico couturier, ya que a diferencia de sus contemporáneos, era capaz de diseñar, cortar, montar y coser un vestido de principio a fin. Christian Dior lo llamó «el maestro de todos nosotros» y Hubert de Givenchy sigue refiriéndose a él como «el arquitecto de la alta costura».

Cristóbal Balenciaga logró lo que sin duda constituye una de sus mayores contribuciones a la historia de la indumentaria femenina: la introducción de una nueva silueta para la mujer. En el mismo año en el que Christian Dior cautivaba al mundo con el New Look, un nostálgico revival de las románticas siluetas del siglo XIX que tan bien representó Winterhalter, Balenciaga sorprendía con la presentación de líneas fluidas y curvadas, y volúmenes sorprendentes que rompían con lo establecido. Así, la línea tonneau de 1947, el look semientallado de 1951, las faldas balón de 1953, el vestido saco de 1955, la túnica de 1957 o el baby-doll de 1958, se convirtieron en auténticos hitos de la historia de la moda occidental a los que modistos y críticos se rindieron por igual. En los años cincuenta y sesenta, cada una de sus colecciones marcó tendencia e introdujo extraordinarias innovaciones sobre las bases de una costura rigurosa e inteligente. La genialidad de sus creaciones, así como la atemporalidad de sus aportaciones, hacen que todavía hoy veamos sus propuestas en las pasarelas del siglo XXI.

En agosto de 1937, a la edad de 42 años, Cristóbal Balenciaga presentaba en los salones de su establecimiento de la Avenue George V de París una excepcional colección de invierno, la primera desde que en 1936 se hubiera
afincado, huyendo de la Guerra Civil española y de manera precipitada, en la capital internacional de la moda. El éxito de sus creaciones fue tan inmediato como contundente y fue aclamado tanto por distinguidas clientas como
por exigentes especialistas del sector que cada temporada acudían a las principales casas de alta costura, ávidos de las novedades sartoriales que los mejores modistos del mundo hubieran preparado para la ocasión. Balenciaga irrumpió
con fuerza y autoridad en París y pronto se granjeó el apoyo y la admiración de las grandes editoras de moda de la época, como Carmel Snow, Bettina Ballard o Diana Vreeland, quienes resultaron fundamentales para su proyección
internacional y posterior consolidación como modisto de culto. Podría decirse que su éxito en el mundo de la alta costura fue inmediato, aunque en ningún caso fortuito.

Podéis echar un vistazo a la web del Museo Balenciaga en Getaria

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