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Asier Rua. La belleza también está en el interior

Junio 2017 | ¿Ya conocías a...? | Barcelona - Madrid

Después de 7 años trabajando en el proyecto, y tras pedir un préstamo al banco y ahorrar durante más de un año, Rua logró sacar al mercado su primer libro de interiores. Y todo pese a las negativas de varias editoriales y su juventud.
  • Restaurante Yerbabuena.
  • Parking El cielo de Madrid. Proyecto de Teresa Sapey
  • Rincón del Teatro Amaya
  • Museo del Romanticismo
  • Shoproom Guille García-Hoz

B.S. Es fotógrafo de interiores, que no interiorista. ¿Cómo se consigue ser un apasionado del interiorismo, hasta el punto de convertirlo en el eje principal de su profesión, sin haber colaborado nunca en el diseño de algún espacio?
A.R. Yo sólo fotografío las obras que hacen arquitectos, interioristas o decoradores. No me interesa el diseño en sí mismo ni tengo formación para aportar mi granito de arena. Puedo tener cierto gusto para diseñar, pero nunca he hecho ningún proyecto de interiorismo, excepto la decoración de mi propia casa. Antes diseñaba lámparas a mano con cuerdas, aunque si me propusieran hacer un proyecto de diseño, creo que lo haría.



B.S. ¿Y cómo tiene decorada su propia casa Asier Rua?

A.R. Pues muy normal, la verdad. Tengo mis fotos, objetos que me van gustando, muchos libros… Eso sí, me gusta tener pocas cosas; además, me mudo mucho, y en las mudanzas tiro todo lo que puedo. No soy nada nostálgico. Los objetos que tengo sí que son muy coloridos, pero no tengo ninguna pared pintada de verde ni nada por el estilo.



B.S. En su libro Madrid Interior fotografía lugares públicos, la Filmoteca Española, el bar Fabuloso… Incluso la casa de la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada. Teniendo en cuenta que sus colecciones llevan el color por bandera, ¿es uno de los espacios que más le ha sorprendido o curiosamente su casa no alberga tanto colorido?

A.R. En este caso, fotografié su casa, su oficina, la tienda… Y, curiosamente, el lugar que tiene menos color es su casa. Eso sí, tiene pocos objetos, pero los que tiene, son muy coloridos. 
La oficina sí que era todo lo contrario. La llamo ‘El cuartel Agatha’, porque todo está ‘agathizado’ y diseñado por ella: mesas, bolígrafos, cuadernos, puertas, pomos, marcos, toallas, azulejos, lámparas… Hasta el bidé del baño. Absolutamente todo está diseñado por ella. Es muy guay, la verdad es que es uno de los mejores sitios en los que he estado. ¡Incluso todos van vestidos de Agatha!



B.S. Ojeando su libro, podemos asegurar sin miedo a equivocarnos que el blanco y negro no le llama demasiado la atención… ¿Por qué sus imágenes están llenas de color? ¿El blanco y/o el negro no le transmiten las mismas sensaciones?

A.R. Verás, hace 7 años que empecé con el proyecto del libro y, cuando presenté un boceto a una editorial, llegamos a la conclusión de que debíamos concretar en el tipo de imágenes, porque todo estaba muy disperso. Fue entonces cuando hice una selección natural, escogiendo las fotografías que más me gustaban y las que son más fieles a Madrid y a lo que transmite la ciudad; justamente fueron las más coloridas. Creo que color era lo que el proyecto precisamente pedía.



B.S. A un joven como usted, que viene de un lugar tan distinto como Donosti, ¿qué le transmite Madrid?

A.R. Es una ciudad muy amable, te recibe bien, es súper divertida y muy creativa… Y esos valores, a través del color, se transmiten mejor. Tiene su parte castiza, que también aparece reflejada en el libro a través de peinetas, el Grasa Bar, etc. Lo castizo mira al pasado, pero mi intención es que el libro mire al presente. Por eso hay lugares como el Museo del Romanticismo, que mira hacia atrás, junto a otros que transmiten el momento que estaba viviendo, como las tiendas de campaña del 15M, porque esas fotos sitúan muy bien el momento en el que he hecho el libro, algo actual y de hoy.

B.S. Además del color, ¿cuáles son las otras señas de identidad de las fotografías de Asier Rua?

A.R. El encuadre es una clara seña de identidad. Las fotografías que más me identifican son las abstractas, con encuadres muy cerrados, que se centran mucho en los detalles para apreciar mejor las cosas que tiene la gente y que les identifican. En espacios abiertos se pierde todo un poco y me gusta que mis imágenes tengan la siguiente lectura: esta es una imagen muy concreta, pero que sepas que hay más. Te muestro esta parte, pero la gracia es que vayas al sitio y lo descubras al completo. Los espacios cambian mucho cuando los ves y por eso tienen más fuerza este tipo de fotos, aunque es algo muy personal. La gente prefiere espacios abiertos, pero activa más la imaginación cerrar el encuadre, porque, si no, se lo das todo masticado. Me gusta ese juego de activar la imaginación, es más interesante.



B.S. Cuando fotografía el interior de una casa, ¿hasta qué punto acaba conectando con el dueño? Es decir, si sabes que van a fotografiar tu casa, te esmeras en tenerlo todo perfectamente limpio y colocado...
A.R. Cuando propongo un reportaje propio, uno de los requisitos es que lo dejen todo tal cual está, es una de mis normas. Yo tampoco intervengo ni toco nada, y creo que todos lo han respetado. Supongo que todo el mundo quiere tener la casa decente, como cuando viene tu madre, pero les avisaba de que no lo hicieran para ofrecer un punto de vista auténtico. 



B.S. Se dedica a fotografiar cualquier tipo de estancia. Tanto es así que en su libro incluye fotografías de casas de particulares. No busca simplemente la exclusividad de lugares inaccesibles para la mayoría de la población.

A.R. Hay un poco de todo. El tema era enseñar ciertos puntos, como casas de gente anónima, porque es lo que la gente no puede ver, y sitios públicos que la gente reconoce e identifica porque son muy característicos. No quería que fuera un libro exclusivo de diseños. Lo importante es que aparecen muchos tipos de interiores. Buscaba crear un libro entendido en un sentido más amplio: aparece un kebab, la joyería Grassy… Más que sitios concretos, tenía en mente tipos de espacios que tenían que salir.



B.S. ¿Qué tiene que haber en una casa, piso, etc. para que llame su atención y sea digno de ser captado por su objetivo?

A.R. Soy muy ‘open mind’, no hay un espacio que me interese especialmente. Sobre todo me interesa que el espacio sea honesto, que no sea una escenografía. Noto mucho cuando en un sitio no hay una identidad de una persona que vive allí o de un diseñador que lo ha creado. Busco que el espacio sea honesto con lo que es una persona.



B.S. ¿Y una habitación de hotel?

A.R. Me encantan los hoteles y me gustan aquellos que tienen habitaciones en las que quieres estar, sea como sea el establecimiento, familiar o de lujo. No me gustan los lugares pretenciosos, más bien las cosas sencillas, pero excelentes en su ejecución, es decir, que además de estar bien aparentemente, tengan finura, que las maderas sean preciosas y discretas, etc.



B.S. ¿Tiene algún otro proyecto de cara al futuro?

A.R. Sí, a través de mi propia editorial, que creé para la edición de mi libro, Editorial Rua (por si algún día tengo hijos, para que se la queden), estoy con un ensayo que le he encargado a un escritor para seguir hablando de interiores pero desde otro prisma. Quiero contar, a través de la mirada de otra persona, en este caso Nacho Vleming que ha escrito el prólogo de mi libro, lo que yo inicié con fotos, pero en un contexto completamente distinto. Ni siquiera habrá fotos mías sino que hablará más bien sobre formas de habitar los espacios.

 

MADRID INTERIOR

Cuando llegó a Madrid, Asier trabajaba de acomodador en el Teatro Amaya. El interiorismo del lugar le evocaba historias, por lo que realizó un reportaje, que se convirtió en la semilla de su libro. En él ha plasmado la esencia de la capital a través de 93 imágenes realizadas durante varios años. Impreso en heptacromía -siete tintas-, el color de la publicación transmite la idea original del autor. A la venta en el Museo Thyssen y en la librería Central de Callao y del Reina Sofía.

www.madridinterior.es

 

ASIER RUA
Donosti, 1984. En 2001 despertó su vocación como fotógrafo tras conocer el libro Autobiografía, del madrileño Alberto Schommer. Un año después, se trasladó a la capital española para estudiar en la escuela TAI, y se enamoró locamente de la ciudad. Desde entonces, fotografía interiores para diversas publicaciones nacionales e internacionales como El País Semanal, Yo Dona, Elle Decor… También trabaja para prestigiosos decoradores y arquitectos, ha colaborado en la realización de tres libros en China y ha realizado campañas publicitarias para Ikea y Desigual, entre otras firmas. 


 

Entrevista | Silvia González Poncelas

Fotos | Asier Rua


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