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25 años de una canción. La imagen sonora de una ciudad

Enero 2013 | ¿Ya conocías a...? | Barcelona - Madrid

La canción que inmortalizaran Freddie Mercury y Montserrat Caballé cumple, como nosotros, 25 años. Por Sergio Rodríguez

27 de Julio de 1992

Es la primera vez que Philippe está en Barcelona. Como miles de personas que están llegando estos días a la Ciudad Condal por tierra, mar, o aire, viene a presenciar algunas de las pruebas de los JJOO. No está solo, le acompaña su mujer. Es un viaje especial para ellos -en realidad lo es para todos los que acuden al evento-, saben que es una experiencia única en la vida.

Lo cierto es que su viaje empezó hace cinco años, en Sidney, donde viven. Philippe es un fan muy fan de Queen, y su amigo Eric le acababa
de regalar un disco recientemente editado. Se trataba de “Barcelona”, que habían grabado a dúo Freddie Mercury y Montserrat Caballé.
Igual que ocurre con los coleccionistas, la pasión de los fans es inabarcable. Phillippe, tras escuchar aquel torrente de voces, inoculada
en su cuerpo de punta a punta, se prometió ir a Barcelona, fuese como fuese, para conocer la ciudad, para apreciar el lugar que había provocado que dos estilos tan antagónicos como el rock y la ópera, hubieran entrado de una forma tan sublime en perfecta comunión.
Barcelona se modernizó con las Olimpiadas. En realidad, el país entero cambió el estereotipo que el resto del mundo tenía sobre nosotros:
había mucho más que la sempiterna pareja de la paella y los toros. Los residentes y visitantes de Barcelona lo vivieron en directo, con los cinco
sentidos. Precisamente uno de ellos, el oído, a través de una canción, pondría para siempre a la ciudad en primera línea de esa lista imaginaria de lugares que uno tiene que visitar en la vida.
Freddie Mercury tenía una absoluta devoción a Montserrat Caballé desde que la escuchó en el Royal Opera House de Londres,
a principios de los 80. La idea de realizar un dueto con ella alguna vez fue un sueño que se cumplió el día que le propuso llevarlo a cabo
en los jardines del Hotel Ritz (hoy en día Hotel Palace), en la misma
Barcelona. Ambas eran dos voces portentosas. La inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona sería el mejor de los escenarios, pero,
lamentablemente, no pudo ser. Freddie Mercuy moría meses antes, en noviembre de 1991, por culpa del sida. Aún así, aquella canción ya se
había convertido en uno de los hitos más importantes
de la historia de la música.
Todos los sentidos ayudan a dibujar realidades. Y aquella canción nutrió a toda una ciudad de un halo que aún hoy sigue conservando. Le puso una melodía universal, el rasgo sonoro de su gente, de un espíritu, de una parte de nuestra historia.
Ahora que el mundo del marketing anda tan necesitado de reinventar su concepto original con apellidos que le den nuevas dimensiones
(marketing telefónico, marketing turístico…), el marketing sonoro, tan de moda últimamente, quizás no sea consciente de que jamás ha tenido
una acción tan efectiva como ésta, en la que 25 años después de su realización, sigue dando excelentes resultados. Y no sólo con Philippe.
También con los millones de personas que visitan Barcelona cada año. Se ha establecido una conexión más, esta vez con un sonido, al igual
que lo hicieron aquellos nostálgicos jingles de la radio o, ya en nuestro tiempo, la melodía del inicio de Windows.
15 de Diciembre de 2012
Es sábado. Philippe ha bajado a su trastero decidido a buscar un disco entre su vieja colección de vinilos. Ahora los tiene todos digitalizados
gracias a su hijo y a Spotify, pero él sabe que no es lo mismo, que no transmiten igual. Lo ha encontrado y se dirige a su antiguo tocadiscos Pioneer, que aún conserva en perfecto estado en el salón de casa. Su mujer, desde el otro lado de la vivienda, comienza a escuchar I had this perfect dream. Un sueño meenvolvió… y sonríe.

Decía Kurt Cobain que la música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor. Hoy, Barcelona, respira este espíritu.

 

 

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