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Flamenco. Una vieja pasión que se renueva

Septiembre 2015 | Tendencias | Noche | Barcelona

En pocos lugares, salvo en Andalucía y en Madrid, se ha manifestado el Flamenco con tal pujanza y desde tan tempranamente como en Catalunya, en especial en la ciudad de Barcelona.
Sara Baras
Guitarrista
Bailaora
Carmen Amaya
Vicente Escudero

Los primeros datos fidedignos de la llegada de artistas flamencos a Barcelona y de locales que ofrecían sus actuaciones son de la segunda mitad del siglo XIX, aunque hay indicios de actividad anterior, al menos de lo que hemos venido en acordar como paraflamenco, músicas, bailes y toques que comparten con ese Arte muchas de sus características y expresiones. La relación histórica de Barcelona con el flamenco es, pues, ya largamente centenaria, además de continua y fructífera.

En las dos últimas décadas del siglo XIX y las tres primeras del XX, Barcelona se convierte en uno de los primeros enclaves flamencos de toda España. Es una de las ciudades con mayor número de locales flamencos y una mayor cantidad de actuaciones; prácticamente todos los grandes artistas de la época tocan aquí.

Los locales flamencos barceloneses estuvieron concentrados en una única zona geográfica que constituía el triángulo de oro del flamenco barcelonés. El vértice base lo hemos de situar en el Portal de la Pau. Subiendo por la derecha tendremos el primer lado: la Rambla de Santa Mónica y la Rambla dels Caputxins. El segundo lado no nace exactamente en la misma plaza, pero está muy próximo: el Paral·lel. El tercer lado, que cierra el triángulo, es la calle Sant Pau, desde la Rambla dels Caputxins hasta el Paral·lel. Como bisectriz, la avenida antiguamente denominada García Morato, actualmente Drassanes. Pocos barrios de la geografía española habrán tenido al mismo tiempo tantos locales dedicados al flamenco; quizás ninguno.

Expansión por Catalunya
La fiebre flamenquista que vive Barcelona también se extiende al resto de Catalunya. Tarragona, Lleida, Sabadell, Sant Cugat, Girona, Conrnellà, Santa Coloma de Queralt, Sant Adrià y Manlleu, entre otras poblaciones, pasan a formar parte del itinerario vital del flamenco.

Paralelamente, un notable número de escritores, pintores, escultores y músicos se aficionan a él y lo toman como fuente de inspiración para sus obras y creaciones. Surgen también los primeros artistas flamencos catalanes, entre los que sobresale muy especialmente la irrepetible y genial Carmen Amaya, y aquí se asientan definitivamente el guitarrista Miguel Borrull, cabeza de una impagable saga de guitarristas y bailaoras, Juanito el Dorado, El Cojo de Málaga, Niña de Linares, o Vicente Escudero. No podemos olvidar, por otra parte, que Catalunya cuenta con sus propios estilos de rumba y de garrotín.

En las décadas de los cuarenta y los cincuenta serán los artistas de la denominada ópera flamenca los que mantendrán encendida la llama flamenquista en Catalunya, y nuevos creadores se asentarán aquí: José Beltrán, Niño de Vélez, en Cornellà, y Manuel Ávila, en Badalona, creadores respectivamente de una malagueña y de una murciana. En los sesenta aparecen las primeras peñas flamencas, y los artistas de la emigración (Jiménez Rejano, Manuel López, Andrés Márquez, Diego Garrido, José Miguel Cerro, Blas Maqueda, Garri de Sant Celoni, Rubito de Pastora, Cumbreño, El Chano, Rafael Cañizares…) vivifican nuevamente el flamenco, al tiempo que dos excelentes maestros, Flora Albaicín y José de la Vega, abren sus escuelas de baile, en las que se han venido formando gran parte de los artistas catalanes actuales: Mónica Fernández, J. Manuel Huerta, Rafael Martos, Susana Escoda, Rosana Romero, Toni Moñiz… Muchos de ellos pasaron antes por las manos y la sabiduría de Ana Márquez.

El flamenco hoy
Catalunya ocupa hoy un lugar destacado en el panorama del flamenco. Cuenta con una magnífica generación de artistas (Mayte, Martín, Ginesa Ortega, Duquende, Miguel Póveda, Montse Cortés, Miguel de la Tolea, Sara Flores, J. M. Cañizares, Chicuelo, J. Ramón Caro, Paco Heredia, Eduardo Cortés, Mónica Fernández, Toleíto,  Susana Escoda, Sara Barrero…) y cada día es mayor el número de jóvenes que eligen el flamenco como su personal expresión artística, lo que permite encarar esperanzadamente el futuro.

El flamenco, además, levanta nuevamente pasiones en Catalunya. Cada vez interesa a más personas. Cada vez son más los escenarios y más numerosos los públicos que se le rinden. Ha sabido mantener su público clásico e incorporar otro nuevo que se acerca a él con espíritu abierto, considerándolo un arte especialísimo y una de las músicas más originales de la cultura occidental. Comienza a dejar de ser infrecuente que estudiantes universitarios lo elijan como tema de trabajo o análisis. Ha vuelto, por fin, a ser motivo de inspiración para los artistas plásticos, es incluido en programaciones culturales y forma parte de la oferta general de espectáculos.


Carmen Amaya, la genial bailaora

Nació en el barrio del Somorrostro  en 1913, como ella misma dijo, “el día de los difuntos”, por tanto el 2 de noviembre. Murió el martes 19 de noviembre de 1963 en Begur. Cincuenta años y 17 días de vida siendo la más genial bailaora de todos los tiempos. Con su baile, personal, magistral, único y genial, conquistó España, América y Europa. Allí donde bailó, levantó pasiones y admiración deslumbrada. Ahora que ya no está entre nosotros continúa bailando en las azoteas del viento.


Vicente Escudero, artista poliédrico

Nacido en Valladolid en 1988, muerto en Barcelona en 1980, este bailaor y coreógrafo fue también teórico de la danza, conferenciante, pintor, escritor y, ocasionalmente, actor cinematográfico y cantaor. Su baile de figuras estilizadas, austero, sobrio y geométrico, señaló el camino para otros muchos bailaores. Aunque sólo fuese por su Decálogo del Baile Flamenco y por su creación del baile por seguiriyas, merece un puesto destacadísimo en el frontispicio del templo de la danza y el baile flamenco.
 

TEXTO | Francisco Hidalgo Gómez
GRABADOS DIGITALES | José Hidalgo Gómez

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