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Flamenco: una oferta generosa

Febrero 2013 | Tendencias | Noche | Barcelona

En Catalunya abundan las posiblilidades de disfrutar del arte flamenco y de enriquecer los conocimientos sobre él gracias a los festivales, conciertos y jornadas que se celebran a lo largo del año.
Sara Baras
Estrella Morente
Flamenco en Barcelona: una oferta generosa
Miguel Poveda, cantaor coplero
Mayte Martín, cantaora flamenca

Si algún empedernido aficionado al flamenco hubiera de venirse a vivir a Barcelona por cualquier circunstancia de la vida, tal vez lo haría pensando que contaría con escasas oportunidades de disfrutar de su afición. Sin embargo, una vez instalado descubriría que es todo lo contrario, que la oferta flamenca en Catalunya es generosa, variada y de calidad, incluso difícil de atender en su totalidad en algunos momentos.

Pero, además, por primera vez en la historia una espléndida generación de intérpretes ha nacido en Catalunya, vive en Catalunya y desde aquí hace música incuestionablemente flamenca.

Su desacomplejada y poderosa presencia -en opinión del amigo Arcadi Espada- en la cultura autóctona devuelven al flamenco su rasgo principal. Lo que deslumbró, por ejemplo, a Sebastià Gasch, aquel vanguardista finísimo que nos dejó constancia escrita de otra época de pasión y fiebre flamenquista en Catalunya.


Flamencos y catalanes

Es una espléndida generación de artistas jóvenes preocupados por vivir de acuerdo con los tiempos actuales pero sin darle la espalda a la tradición, utilizándola como fuente de aprendizaje y nunca dejándose encorsetar por ella, sorprendiendo a propios y extraños, triunfando allá donde van, incansables y tenaces. Toda una realidad cierta, presente impagable.

Una generación que ha contribuido a transformar la tradicional estética del flamenco y su forma de presentación, que se rebela contra la dura dictadura de la nostalgia del pasado. Sus necesidades e intereses son diferentes a los de los flamencos clásicos, han logrado un espacio escénico más diversificado, su difusión se establece en circuitos universalizados, en los que el público receptor considera el flamenco un género artístico más, no necesaria e indisolublemente vinculado a su territorio nativo.

Son intérpretes abiertos a la investigación, a la experimentación artística y a la fusión o mezcla creativa -constante característica del flamenco, por otra parte- contrapuesta a la “pureza” como concepto más castrador. Incluso realizan, sin ningún tipo de complejos, incursiones en otros campos musicales. Su fl amenco, al igual que el de los artistas jóvenes madrileños y un buen número de los andaluces, es una música radicalmente urbana.

Hacen flamenco por los factores oscuros que permiten que se declare el arte. Pero, sobre todo, hacen flamenco porque esa música encaja en su necesidad estética.


Una generación única
Conforman un grupo heterogéneo y ecléctico, con intérpretes del cante, del toque y del baile, gitanos y no gitanos, en el que hay de todo: experimentalismo convencional, verdadero empeño renovador y jóvenes del lado más académico. Tienen algunas características que les son comunes. Todos han nacido en Catalunya.

Aúnan inspiración, vocación e intuición con trabajo, disciplina, estudio y preparación. Es una generación que ha optado sin titubeos por el flamenco como vehículo de su expresión artística personal, abierta a la evolución y a la renovación. Es una generación, por fin, musical y culturalmente mestiza.

Criados en un medio urbano e industrializado, se sienten muy alejados de las circunstancias vitales e históricas que fueron originando y configurando el flamenco clásico, aprendiendo con mucha ilusión y desaliento ninguno, pendulando más hacia la renovación estilística que hacia el clasicismo, tienen sus referentes estéticos en Paco de Lucía, Camarón, Enrique Morente, Canales... De estos modelos, a pesar de su vasto componente ortodoxo, les interesa, no en todos los casos evidentemente, el hálito que desprenden de renovación, experimentalismo y modernidad.

El cada vez mayor reconocimiento público de que goza el flamenco y el mayor grado de aceptación que ha logrado en Catalunya, les facilita su dedicación y les alienta a proseguir su carrera, tanto a ellos como a los que se han incorporado, cada vez en mayor número, posteriormente, al flamenco.


Miguel Poveda, cantaor coplero
Es figura indiscutible del cante, para eso es cantaor, sobre todo, y, últimamente, también de la copla. Tiene una prodigiosa garganta. Teje, tensa y acaricia los hilos de su voz como quiere. Nunca se rompen. Y enhebra con ellos las emociones más intensas del público. En cada una de sus actuaciones regala elegancia, sentimiento y sabiduría, derrocha voz y energía a favor de su público. Miguel es de aquellos artistas que en el escenario se crecen. Tiene el rumbo muy cogido.


Mayte Martín, cantaora flamenca
Artista nata, creativa, polifacética e inquieta. No cabe duda de que ella marca un antes y después en el panorama flamenco de Catalunya. Su repertorio es largo y ancho, tan clásico como actual, buscando siempre el equilibrio entre renovación y tradición. De extrema belleza, su cante está siempre cargado de talento y de exquisita sensibilidad, tan sobrio y sencillo, como repleto de intensidad y calidez. Es una de las guías y referencias fundamentales de las nuevas generaciones.
 

TEXTO | Francisco Hidalgo Gómez
GRABADOS DIGITALES | José Hidalgo Gómez

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