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Piezas únicas

Octubre 2017 | Tendencias | Compras | Mallorca

Mallorca acumula siglos de experiencia en la artesanía del barro, el vidrio, las telas de llengos y el esparto. Oficios que conservan la tradición y apuestan por la vanguardia.
  • Vidrio Lafiore | © Nando Esteva
  • Cuchillos, madera y bordados
  • Llaut | © Jan Kohlrusch

La artesanía mallorquina brilla en técnicas transmitidas de generación en generación como la alfarería. Goza de gran prestigio en localidades como Sa Cabaneta y Pòrtol, en Marratxí, donde la presencia de canteras de tierra rojiza hace siglos que favorece el trabajo de talleres a veces centenarios. Con el barro, los artesanos elaboran piezas como el siurell, antiguo silbato con forma humana, de demonio o de animal, que suele ser de color blanco con pinceladas verdes y rojas. Pero también crean objetos para el hogar como tazas, vasijas, platos, tejas, canalizaciones, picas y ollas. 

Otro oficio de gran tradición en mallorca es el vidrio soplado. Actualmente quedan tres fábricas artesanales —Can Gordiola (Algaida), Menestralia (Campanet) y Lafiore (Esporles)—, donde se puede contemplar la creación de piezas en las que la irregularidad es un valor añadido. El vidrio soplado llegó a Mallorca a través de los árabes y del posterior contacto con venecianos, catalanes, valencianos y andaluces, y el proceso continúa siendo artesano: con un tubo y unas pinzas, los maestros vidreros modelan su materia prima al rojo vivo para crear miniaturas, joyas, copas o lámparas.

Las telas de llengos o de lenguas constituyen otro producto singular. Están tejidas y teñidas a mano, y con ellas se confeccionan cortinas, mantelerías, cojines o bien se tapizan sillas, mecedoras o sofás. En Mallorca quedan tres talleres que siguen fabricándolas: Teixits Vicens (Pollença), Teixits Bujosa (Santa Maria des Camí) y Teixits Riera (Lloseta). Se elaboran mediante la técnica del ikatt, que se caracteriza por el teñido de las fibras por reserva, de manera que al tejer las piezas va apareciendo el dibujo. Además de los usos tradicionales, los diseñadores dan una nueva vida a estos tejidos incorporándolos en prendas de vestir, bolsos, zapatos y complementos.

También se han incorporado a la moda complementos y zapatos elaborados a partir del trenzado de fibras de palmito o esparto, una actividad tradicional característica de pueblos como Artà y Capdepera.

Muchos de estos productos también se encontrarán en los mercados semanales de pueblos como Santanyí o Alcúdia, así como en tiendas especializadas en artesanía.


Cuchillos, madera y bordados
Las ferias y mercados al aire libre brindan la posibilidad de contemplar y adquirir todo tipo de objetos artesanales, como los cuchillos mallorquines —de los que existen hasta siete tipos diferentes— de corte excelente y fácil afilado, utilizados payeses y pescadores tradicionales. También son importantes los trabajos en madera de olivo, realizados con restos de la poda de estos árboles, un producto de gran calidad con el que se fabrican cucharas, bandejas, cuencos y esculturas. Son muy apreciados los bordados con punto mallorquín, que decoran mantelerías, toallas y paños. 
 

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