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Jazz en España, ¡vivo, muy vivo!

Octubre 2016 | Tendencias | Noche | Barcelona - Madrid

Este estilo musical ha sobrevivido a una Guerra Civil e incluso a una crisis económica para resurgir con la misma fuerza de antaño.
  • Johnathan Blake
  • Jeremy Pelt
  • Marlena Smalls
  • Yasek Manzano
  • Avishai Cohen
  • Danny Grissett & Wayne Escoffery

Al inicio de la película El Guateque de Blake Edwards, se ve a un soldado herido, interpretado por Peter Sellers, que toca la corneta para avisar a sus compañeros del peligro de una emboscada. Los guerrilleros comienzan a dispararle para que se calle, pero él sigue tocando y tocando mientras le siguen disparando desde todos los frentes y con todas las armas…

Esta es una buena alegoría del jazz que se hace en España: un estilo que siempre parece estar a punto de perecer, refugiado en minorías y en locales pequeños, que sólo sale a la luz en verano y en otoño, en temporada de festivales.

Escribir sobre el jazz que se hace en España no es llorar (aunque, a veces, casi), pero para contar de manera muy breve cómo está ahora este estilo, lo voy a hacer en plan ‘aizkolari’, ya saben, a hachazos, y tengo que advertir que muchos músicos, ciudades y locales se van a quedar fuera de este mini relato por falta de espacio.

Voy a contarles una breve historia para entender por qué el jazz no ha cuajado en España. Cuando se hizo una música popular y masiva con la irrupción de las bigbands y los ‘ballrooms’, por estos lares comenzó una Guerra Civil donde, curiosamente, los dos bandos enfrentados tenían una cosa en común: no les gustaba esa música. A unos porque era extranjera y bárbara y a los otros porque era la expresión manifiesta del imperialismo americano.

Tras la Guerra Civil, el jazz estuvo prácticamente prohibido, con lo que la revolución del be bop, el hardbop y todo lo que vino después pasó prácticamente desapercibido en España. Y todo aquel movimiento musical, que fue lo que hizo que el jazz tuviese un gran poso de seguidores en el centro y el norte de Europa, aquí no dejó prácticamente ninguna simiente.

Al régimen franquista no se le ocurrió otra cosa que promulgar una ley por la cual los nombres de los extranjeros había que españolizarlos, lo que para el caso que nos ocupa, supuso que a Thelonius Monk se le llamase Celedonio El Monje, y que a Count Basie se le conociese como Conde Basie. Y así con todo.

A pesar de discos seminales como los Jazz Flamenco de Pedro Iturralde, donde andaba por allí un tal Paco de Algeciras -alias de Paco de Lucía-, los trabajos de Vlady Blas, las incursiones de Juan Carlos Calderón, la existencia del sello Calandria, los llamados hot-clubs de jazz de Madrid y Barcelona y, por supuesto, la figura del pianista barcelonés Tete Montoliu (aunque su carrera transcurrió por el norte de Europa), el (re)surgimiento del jazz en España no comenzó hasta la década de los ochenta. Fue gracias a la irrupción de Jorge Pardo (elegido mejor Músico de Jazz Europeo en 2013 y Premio Nacional de las Músicas Actuales 2015 del Ministerio de Cultura), Miguel Angel Chastang (primer músico de jazz becado por el Comité Conjunto Hispano-Norteamericano para la Cooperación Cultural y Educativa), Carles Benavent o Pegasus, entre otros muchos.

Fue desde entonces y hasta el comienzo de la crisis cuando España vivió una auténtica Edad de Oro del jazz. En ese periodo aparecen decenas de jazzman, se editan discos de los músicos españoles por disqueras nacionales (Nuevos Medios, Karonte, Sachtmo Jazz…), los trabajos de músicos internacionales llegan con normalidad a las tiendas, surgen festivales de jazz por doquier (no hay municipio, parroquia o pedanía que no tenga un festival de jazz o asimilado), los locales crean una oferta muy ambiciosa, y aparecen revistas y fanzines especializados.

Además, en la práctica totalidad de las emisoras de radio, sobre todo en las llamadas “piratas”, crean un espacio para ese tipo de sonidos; incluso academias de música y conservatorios empiezan a prestarle una seria atención al jazz. Visto con retrospectiva, fue un tiempo glorioso.

Pero de un plumazo, con la malhadada crisis económica (casi) todo se vino abajo, y el ejemplo paradigmático de todo sería el cierre del Colegio Mayor San Juan Evangelista, el mítico Johnny, de Madrid, y del Café Berlín de la capital…

Aún y así, el reparto del jazz en España es muy desigual y, a veces, demasiado dado a los reinos de taifas. Hay territorios donde esta música es prácticamente inexistente por la falta de locales donde poder tocar, mientras que en otros goza de una buena oferta, sobre todo en Barcelona y Madrid.

Barcelona fue durante mucho tiempo la capital y la meca del jazz español. Queda el club Jamboree que mantiene una notable actividad con una programación verdaderamente atractiva.

En cambio, Madrid nunca ha sido una ciudad muy jazzera, pero gracias a locales como Café Central, Bogui Jazz o Populart han hecho que la capital haya mantenido un buen tono con esta música.

Y aquí volvemos al inicio: el jazz español podrá estar herido, pero sigue vivo, muy vivo.
 

Músicos
A pesar de todo han quedado muchas cosas en pie: los buenos músicos como, por ejemplo, los pianistas Chano Domínguez, uno de los grandes del jazz flamenco; Agustí Fernández, de lo mejor en el jazz free; o Abe Rábade, uno de los puntales del jazz gallego. O los contrabajistas Javier Colina, el gran jefe de este instrumento; Juan Pablo Caminero, y Baldo Martínez, uno de los músicos más valientes y arriesgados que hay. Sin olvidar, por supuesto, a los saxofonistas Perico Sambeat o Mikel Andueza, a los guitarristas Joaquín Chacón, Miguel Salvador y Virxilio da Silva, y a la percusionista Lucía Martínez (no la pierdan de vista). Sin olvidar la pléyade de cantantes femeninas aparecidas en los últimos años como son Ester Andújar, Celia Mur o Mónica de Nut. Hay más, muchos más, pero por cuestiones de espacio no tienen lugar aquí y ahora. Sin embargo,  que sepan que nos acordamos de ellos.
 

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TEXTO | Manuel Pérez Rey
FOTOS | Gerardo Cañellas

Gerardo Cañellas

Nació el 30 de abril de 1958 en Palma de Mallorca. Desde muy joven mostró interés por lo que hoy son sus dos grandes aficiones: el jazz y la fotografía, las cuales combina con su vida profesional en el mundo de la empresa. Viajero incansable, conoce gran parte de los festivales y de los pequeños clubs que han ido conformando la historia del jazz alrededor del mundo. Siempre acompañado de su cámara, ha sabido captar el ambiente y la emoción del momento. En Jazz Voyeur, libro de autor, ha plasmado sus recuerdos más personales.
 

José Manuel Pérez Rey | Editor de distritojazz.com
Donosti, 1960. Licenciado en Filosofía y con un máster en Periodismo, lleva más de 23 años escribiendo sobre cultura, hecho que le ha llevado a crear sus dos blogs, www.distritojazz.com y www.paladaressiglo21.com sobre gastronomía. Su vis artística le ha llevado a dedicar 14 años de su vida a la pintura. Se define de la siguiente forma: “Como soy sujeto, soy subjetivo; si fuese objeto, sería objetivo”.

 

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